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Trastorno de pánico

Comorbilidad

Los trastornos psiquiátricos relacionados con el trastorno de pánico (TP) son la fobia simple (intenso miedo irracional de una situación o un objeto que no reviste peligro, por ej., la imagen de una serpiente, la claustrofobia), y la fobia social (miedo de vivir situaciones incómodas en público o, incluso, de ser observado por los demás). Con la fobia simple, el pánico aparece inmediatamente antes o durante la exposición a una situación de miedo, y con la fobia social los ataques de pánico aparecen sólo cuando la persona siente que el centro de las miradas de los demás, como cuando come, camina o habla frente a otras personas.

Cabe mencionar otros trastornos que se deben tomar como diagnóstico diferencial del TP: claustrofobia, depresión grave, trastornos de disociación, ansiedad generalizada sin ataques de pánico, alcoholismo o drogadicción, incluido el abuso de estimulantes (cafeína, cocaína, anfetaminas) y abstinencia, y convulsiones.

Un problema de especial gravedad es el de la frecuente coexistencia de depresión mayor y pánico, y aparece en el 50-65% de los pacientes con TP (Starcevic et al., 1993). Es difícil reconocer y diagnosticar estas enfermedades comórbidas, y también es más difícil su tratamiento con desenlace satisfactorio que el tratamiento del trastorno de pánico sin complicaciones. La presencia de la depresión comórbida provoca mayor gravedad de las enfermedades, mayor riesgo de suicidio y pero pronóstico (DeVane, 1997).

Entre las demás enfermedades psiquiátricas comórbidas cabe destacar la presencia de los trastornos de ansiedad tales como el trastorno por estrés postraumático (TEPT), el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno de ansiedad social (TAS) y otros trastornos psiquiátricos tales como el trastorno bipolar del estado del ánimo, los trastornos de disociación, los trastornos de la comida y los trastornos complejos de la personalidad. Muchos de estos trastornos pueden requerir tratamiento ulterior.

Otra enfermedad comórbida es el abuso de alcohol y otras drogas. Las altas tasas de toxicomanías por lo general se relacionan con intentos de automedicarse para obnubilar la experiencia del ataque de pánico o la ansiedad anticipada. Sin embargo, el consumo prolongado de alcohol, marihuana, cocaína y otras drogas ilegales puede provocar o, incluso, empeorar los episodios de pánico. Los pacientes con pánico y problemas de depresión y alcoholismo por lo general necesitan tratamiento a largo plazo.

Los trastornos clínicos que aparecen con mayor frecuencia en pacientes con TP son angina, síndrome de colon irritable, asma y migraña migraña.Pueden perjudicar la planificación del tratamiento y con frecuencia requerir tratamiento concurrente con el del TP dado que estas enfermedades pueden afectar la seguridad o la eficacia de los tratamientos psicofarmacológicos del TP, como con los trastornos específicos cardiovasculares, pulmonares, gastrointestinales o endocrinos, el embarazo o la lactancia. Determinadas enfermedades que tienen síntomas de ansiedad muy notoria, como enfermedad tiroidea, policitemia, lupus e insuficiencia pulmonar, pueden exagerar los síntomas de ansiedad, mientras que las enfermedades que requieren tratamiento con medicación vasoconstrictora, broncodilatadora o esteroide puede provocar o exacerbar la ansiedad.

 

 

 

 

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